7/04/2011

del Manual del Desierto No. 3: Ego



Ilus_o_

Dijo que lo suyo era miedo a sentir. Pero olvidó que pensar es, a veces, una forma intensa de estar sintiendo. Así que resolvió dejarlo para los imprudentes, para algún extraño día de arrebatos.

No me gusta ver espejos por doquier (eso hace seguido la cabeza), yo intentaba ver su rostro, no quiero verme repetida porque uno mismo es su peor enemigo y casi nunca un buen amante. Tampoco me gusta sentir que mi deseo regresa a su fuente, pues suele hacerlo con la fuerza de una bofetada. Esperaba un otro que asumiera la dirección de su ansia, a donde quiera que fuera ésta.

Ayer vi una mariposa que creía volar. Por poco la atrapo. No quise, jamás me entendería. Seguía viendo su sombra y detuvo sus minúsculos ojos para resaltar mis fantasmas; como el espectador distraído para quien el primer plano es el menos importante. De vez en cuando se olvida lo vivo.


Yo que prefiero (hasta ahora lo sé) lo que arde, lo que quema, no quise clavar mi mano en sus “alas”. Hay reflejos que estorban cuando quieres creer. Esta creencia puede ser el único dios que me salve la muerte.

del Manual del Desierto No. 2: La cultura cotidiana



Bajo el agua

Entre burbuja y pataleo. Vives nadando. Un olor a cloro desde que entras hasta que sales te persigue, el mismo que acompaña tus pasos hasta que decides bañarte. El color de la piel bajo el agua, ese grito de vida que emite el flotar, las inevitables gotas pegadas a tus protectores, que a veces impiden ver con claridad y otras, distraen con su belleza, la tablita y las aletas que en verdad te hacen volar por el agua. Nadas. Regresas a la esencia.

Estás convirtiéndote en sirena.

del Manual del Desierto No. 1: La música y el desierto



En el nombre del Desierto

Antes la nada / Primero el desierto, después la necesidad de nombrarlo,

al final la palabra que no acaba / Antes del verbo, el desierto:

la hoja en blanco / Un inevitable silencio,

un doloroso mutismo precede toda pregunta


Después el todo / En medio del desierto un oasis mitad flecha mitad remanso

/ Luego el nombre, al final la palabra incompleta

/ Después del desierto: el libro

/ Un inevitable ruido, un doloroso y suave bullicio

erige una nueva pregunta


Entre la nada y el todo, la música

/ El oasis primario es la poesía

/ Un inevitable compás, un doloroso y suave grito

alza la realidad con su lengua de acero



del libro "Antología mínima del orgasmo" (Ediciones Intempestivas)




interludio


como fruta fresca en el mercado

el pan de no todos los días

eres temblor que recuerda pequeñeces


todo se vuelve finito

sé de mi muerte


viene un silencio a bajar por la espalda

un grito a subir por el cuello


todo parece posible

reconozco mi esencia


transito a veces por el túnel más eclipsado

por el tiempo menos tiempo

convulsa por el perfecto color de tu cepa

me hago aire


digo secreto

nostalgia o desplome


pero me rindo

no pienso en versos


levito

y no puedo nombrarte

Colofón para el libro "Mil usos curativos del fuego (Armónicos)" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS vuelca vocablos como peces coloridos a un río abismal, que esperan el anzuelo de un lector amante del sonido, de la forma que es al tiempo fondo. Reproduce acordes que danzan en el cuerpo del que escribe; las palabras se desdoblan a través de un libro, revierten su ardor y así escuchamos la voz del fuego, entregamos la luz oscura a ti: mil usos curativos del fuego.

Colofón para el libro "Tiempo aire" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS sabe que no sabe pero inventa; mejor dicho, reúne invenciones: modos no de acercarse a la realidad sino de construirla a partir de la magia de la palabra, que es más real que la realidad misma. No hay tiempo qué perder para ese encuentro, y, a la vez, todo tiempo puede perderse mientras tanto, porque el ocio hace existente a esos otros que levantan castillos con el polvo de los días, esos otros que por suerte escriben y al hacerlo combaten contra el tedio que es un gigante petrificado; a veces se pierde en el terreno de las letras, otras, se gana, y entonces se ganan imágenes con las que lidiar o con las que abrazar la inconsistencia.

Colofón para el libro "El legajo de la noche" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS reverbera facciones gruesas, trazos delgados que enzarsen la mirada, espejos que perfilen alguna inquieta carretera, pues el pie obstinado de la condición humana se fractura a cada muerte que la embiste, igual que una voz rota magulla el alma y al mismo tiempo la desata, porque el hombre que se sabe quebradizo y falto reconoce, casi casi de inmediato, que la belleza fulgura por la verdad que descobija, entonces la estela que deja en nuestra tierra el verso, se hace viento que tocamos, polvo que vemos, carnosidad que nos devora.