7/04/2011

Colofón para el libro "Mil usos curativos del fuego (Armónicos)" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS vuelca vocablos como peces coloridos a un río abismal, que esperan el anzuelo de un lector amante del sonido, de la forma que es al tiempo fondo. Reproduce acordes que danzan en el cuerpo del que escribe; las palabras se desdoblan a través de un libro, revierten su ardor y así escuchamos la voz del fuego, entregamos la luz oscura a ti: mil usos curativos del fuego.

Colofón para el libro "Tiempo aire" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS sabe que no sabe pero inventa; mejor dicho, reúne invenciones: modos no de acercarse a la realidad sino de construirla a partir de la magia de la palabra, que es más real que la realidad misma. No hay tiempo qué perder para ese encuentro, y, a la vez, todo tiempo puede perderse mientras tanto, porque el ocio hace existente a esos otros que levantan castillos con el polvo de los días, esos otros que por suerte escriben y al hacerlo combaten contra el tedio que es un gigante petrificado; a veces se pierde en el terreno de las letras, otras, se gana, y entonces se ganan imágenes con las que lidiar o con las que abrazar la inconsistencia.

Colofón para el libro "El legajo de la noche" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS reverbera facciones gruesas, trazos delgados que enzarsen la mirada, espejos que perfilen alguna inquieta carretera, pues el pie obstinado de la condición humana se fractura a cada muerte que la embiste, igual que una voz rota magulla el alma y al mismo tiempo la desata, porque el hombre que se sabe quebradizo y falto reconoce, casi casi de inmediato, que la belleza fulgura por la verdad que descobija, entonces la estela que deja en nuestra tierra el verso, se hace viento que tocamos, polvo que vemos, carnosidad que nos devora.

Colofón para el libro "Los privilegios del monstruo" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS, piedra de papel que puede llevarse en la bolsa y usarse en defensa propia contra aquellos que ven lumbre en los paraísos de letras, contra los que tapan sus oídos a los desconciertos. Hay que apretar el puño y enterrar piedras de papel entre la mano, pero cavar de modo que en cualquier momento podemos liberar al vivo de su azarosa tumba y lanzarlo o preparar la pista con la palma extendida para el despegue.

Colofón para el libro "Incompletario (cuentos descompletos)" de Ediciones Intempestivas




EDICIONES INTEMPESTIVAS emerge de un desierto de palabras, asoma su multiplicada cabeza entre grietas sedientas de verbos transitivos, pasajeros, entre rendijas hambrientas de vocablos fugitivos o eternos. Su mano se alza en busca de algún astro que nadie conoce. El silencio es descubierto como punto suspensivo. Un labio rastrea otro labio, otro ojo, otro cuerpo, otra lluvia más fértil. Su cabello dormita extendido en nuestro suelo, a la espera de un atisbo que despliegue signos hechos trenza, a la espera de huellas incendiadas.

Baño salado (publicado en la revista Posdata)


La regadera había hurtado sus lágrimas

gota por gota

grito por grito

lamento por lamento

para verterse luego sobre ella y apretarle la garganta.


La ducha fue larga igual que el desamparo

y el jabón insuficiente para desvanecer la sal que la azotaba


¡¿A qué hora se acaba éste chorro?!


¡¿Quién o qué lo abastece?!

¡¿Por qué no limpia mi pecho?!

El borbotón galopa y galopa con fuerza.


Ella parece cansada


cascada.

Cierra la manija, la exprime, la prensa


y un hilo de agua afligida le teje el cabello.

Oda a mi pc (publicado en Los Papeles de la Mancuspia)


que contigo no

que con los dedos no

que eres hielo

que nada

de nada

que eres falsa


y mira tú…


que contigo sí

que de frente sí

que eres tibia

que todo

de todo

que eres cierta

como brillo de hoja en blanco


luciérnagas naufragan bajo la silla

bajo la falda

bajo la almohada

viento

letargo


mira tú…


que sin ti

yo no

sin ti

sin ti

yo no

yo no


yo no